Con Trini se nos va una amiga, una compañera de camino en la fe y en la misión con personas mayores y con personas excluidas de la sociedad.
Trini y Paco, matrimonio de laicos comprometidos con el carisma Vedruna, admiradores apasionados de Joaquina y como ella personas de acción, implicados en realidades de frontera.
Corría el año 1984, cuando se presentaron: “Estamos aquí para ayudar”. Su primera tarea fue en la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, en el barrio del Polígono Norte de Sevilla. Con el método creado por Enrique Aguiló, Marisa Moresco y Yolanda Moreno pusieron en marcha una catequesis familiar, en la que se les deba la catequesis a las madres y padres (aunque sobre todo eran las madres las que participaban) y después ellas preparaban a sus hijos para la Primera Comunión.
De esta experiencia surgió un grupo de matrimonios que, una vez por semana, se reunían con la comunidad de hermanas. Trini y Paco participan muy activamente.
Desde su compromiso cristiano de base, Paco siempre fue una persona muy militante en defensa de los derechos laborales y sindicales. Involucró a todo el grupo en diversas causas sociales y en la defensa de los derechos humanos, ya fueran los derechos de las personas migrantes o mejores condiciones laborales para todos. Recuerdo a la pareja en pie, en actos de protesta reivindicado causas justas en manifestaciones. O en los encuentros de Laicos Vedruna, donde contaban experiencias que nos llegaban al alma, nos motivaban y nos hacían persistir con esperanza en nuestras luchas.
En un momento dado, la hermana Felisa Aragón les propuso dar un paso más y convertir el grupo de matrimonios en parte del Laicado Vedruna. Ellos se identificaron con la propuesta y respondieron que sí inmediatamente.
La alegría de Montetabor
Se hicieron socios de la asociación Montetabor y, hasta el final de su vida, han contribuido a sostener esta obra social, que se caracteriza por querer mantener una vejez no solo asistida, sino integrada, mediante el trabajo material en las veladas, partidos de futbol benéficos, excursiones, sepelios… Se convirtieron en acompañantes asiduos de muchas personas mayores: “No queremos que os encontréis solas”.

Paco, haciendo unos arreglos
Paco resultó elegido presidente de la asociación. “Estoy aquí para servir”, decía, y, como buen manitas, lo mismo quitaba los rastrojos de la huerta, que arreglaba el jardín, hacía de fontanero o se preocupaba de buscar fondos para la construcción de una residencia de mayores. Hasta su muerte, hace cuatro años, no dejó nunca de trabajar para la asociación y para los mayores.
A Trini todo el mundo la conocía como “la señora que canta”. ¡Cómo alegraba la vida con su arte a los mayores que la escuchaban cantar coplas y sevillana! Canta complacida: “Sevilla no hay más que una…”.
Les trae a los mayores letras de canciones y ellos se animan y cantan. El día que no ha podido venir, todos preguntan por ella. También las hermanas mayores de Nervión: “¿Hoy no ha venido la que canta?”. Ese era su carisma, un carisma de cantora, con el que también animaba la Eucaristía.

Paqui, en una de sus visitas
En sus últimos años Trini, ha tenido que atravesar una dura enfermedad, pero aun con escasas fuerzas físicas siguió con lucidez la vida de sus grupos.
Como ya sus hijos no podían darle los cuidados profesionales que necesitaba, se ingresó en la residencia. Siendo una más, su corazón sensible no soltaba a los que amaba, recordaba los nombres de mayores y del personal de la residencia, preguntaba por la marcha de la economía, aportaba valiosos consejos a la dirección y colaboró efectivamente hasta el último momento.
En realidad, aunque esto mucha gente no lo sabe, Trini estuvo muchos años muy enferma, pero para los demás ella siempre fue aliento y vida.
Vidas basadas en el Evangelio al estilo Vedruna
En vísperas del Bicentenario Vedruna, estas vidas basadas en el Evangelio al estilo Vedruna iluminan nuestro camino. Trini y Paco, inspirados en Joaquina, alargaron sus brazos intentando resolver las necesidades que podían, y diligentes pusieron sus posibilidades a disposición de quien lo necesitaba. Así, sencillamente, pero con garra y dinamismo.
Te veo lucir preciosamente “una telita que compré…”. Disfrutaban de la feria, de la playa. Celebraban la vida y su alegría nunca se quedaba en ellos.
Al recordarlos, se anima y recrea por dentro un espíritu de concordia, de encuentro profundo, porque sus vidas son canto que impulsa, que no terminan aquí, que invita a seguir alentando y sosteniendo lo bueno, lo humilde.
Paqui Serrano