A pocos días de cumplirse el 200 aniversario de la fundación de la congregación de las Carmelitas de la Caridad de Vedruna, la provincial de Europa, María Gracia Gil, habla del presente y del futuro de la misión en la Provincia. A Vedruna –asegura– se la conoce hoy sobre todo por sus proyectos de acogida y hospitalidad, por sus escuelas, por Ain Karem, por Ruaj, por Eutherpe…, que ofrecen respuestas diversas a la misma inquietud fundacional de Joaquina de “abrazar las necesidades de todos los pueblos”. En lo demográfico –cree María Gracia Gil–, la disminución del número de hermanas supone “un punto de inflexión” que obliga a tomar conciencia de nuestra “minoridad” y a medir “mucho más las fuerzas”, lo que supone también una oportunidad para aprender a “comprendernos más como familia ampliada”. “Desde unas raíces afianzadas como son las nuestras”, asegura la provincial, el bicentenario debe servir para “hacer balance, traer al presente lo nuclear” de estos 200 años, conectar con el tiempo que vivimos” y “buscar las respuestas nuevas que el momento presente nos está pidiendo, mejor dicho, exigiendo”.
¿Cómo ves el momento actual de la PVE en la perspectiva histórica de estos 200 años?
Desde la perspectiva histórica señalaría la continuidad en aquellos puntos nucleares que han permanecido a través del tiempo y que hoy siguen configurándonos. Uno de ellos es el deseo que tenemos desde los tiempos iniciales, de aquello que Joaquina expresó como “quisiera abrazar las necesidades”. Seguimos estando atentas a las necesidades de hoy y dispuestas a ponernos mano a la obra.
En cualquier plataforma abrazar la necesidad de hoy, por ejemplo, de acogida a personas que vienen de fuera, se convierte en prioridad. La hospitalidad, en sus diversas formas hoy nos configura, ya sea desde las escuelas con presencia de muchas nacionalidades, como en comunidades y proyectos de acogida compartidos o de hermanas implicadas con otras instituciones.
También la presencia en el mundo de los jóvenes se va abriendo como necesidad de respuesta. Las hermanas más jóvenes sienten una clara disposición para ello.
Y por otra parte, en este tiempo, resaltaría un aspecto significativo que marca un punto de inflexión y es la disminución. Tiempo atrás se anunciaba, sabíamos que llegaría, pero desde estos últimos años se nos ha hecho palpable y evidente. Nos hemos tenido que marchar de lugares de frontera como Albania y Marruecos y de muchos lugares y pueblos pequeños que con gran dolor hemos tenido que decir “adiós”. Nos medimos mucho más las fuerzas para cualquier necesidad a la que quisiéramos responder.
Vivimos ahí, recibiendo una antorcha que acogemos con gran respeto y admiración, pero muy conscientes de que lo hacemos desde la minoridad y vulnerabilidad.
Pero al mismo tiempo sorprende lo que somos capaces de hacer desde una comprensión de nuestro ser “pequeñas”. Por ejemplo, la Comunidad de la Casa Santa Joaquina de Carabanchel acoge generosamente a seis hermanitas de la Asunción con las que van a compartir la última etapa de sus vidas. Esta constatación de pequeñez nos va haciendo crecer, ya no entendemos a esta familia desde una comprensión de hermanas solamente.
Los “brazos se alargan”, y ya empezamos a concebirnos como familia ampliada, poco a poco nos abrimos a otras religiones y culturas, ya empezamos a entendernos como Familia Carismática, con apertura al laicado, seglares y otras personas vinculadas. Ciertamente nos queda mucho trabajo por delante para que esto sea real y general. En ello estamos.
¿Y cómo ves hoy a la PVE en el contexto de la Iglesia en España? ¿Quién dice la gente que somos?
Lo que dice la gente que somos es curioso, pero al mismo tiempo es coherente con las respuestas que vamos dando. Depende del ángulo desde donde se nos mira que se resalta un aspecto u otro. Es como tener en las manos un caleidoscopio que le das un giro y al mirar resalta una forma u otra.
Es sorprendente el impacto del acompañamiento que hace Ruaj a personas e Instituciones: “Acoger la vida acompañando la vida”, que es como se definen, está muy extendido y reconocido.
Son muchas las personas e instituciones que valoran nuestro plan de formación.
El impacto de la Escuela, acuñada con nombre “Vedruna” y hoy, agrupada en dos fundaciones, es reconocida en tantos lugares como oferta alternativa de una educación con sello propio.
El impacto que ha sido y sigue siendo Ain Karem. Si preguntas a Instituciones religiosas, parroquias y asociaciones cristianas, agradecen cómo les ayuda a rezar, a vivir su fe, las canciones que brotan de este grupo, y creo que es porque además de la música, comparten de una forma muy bella y honda, su fe. Y esto llega.

Jóvenes Vedruna en el Encuentro Mundial de la Juventud de Lisboa
Muchos barrios y pueblos han caminado y caminan de la mano de “las hermanas”, ¡cómo valoran su presencia y cómo duele cuando tienen que marchar!
Homenajes y premios por el tratamiento integral en las residencias de personas mayores, es un reconocimiento al buen hacer.
Son muchas las asociaciones que nos buscan para colaborar en proyectos de acogida y hospitalidad para la infancia, mujeres o varones.
En el ámbito universitario de Madrid, la oferta para jóvenes que se hace en el Centro de Pastoral del Colegio Mayor es reconocida y muy valorada.
El impacto de Eutherpe en el apoyo y promoción de jóvenes artistas músicos tiene renombre y reconocimiento internacional.
Y en general se nos reconoce como una familia de gente sencilla, cordial, abierta, atenta a la vida y sus necesidades, valiente y capaz de cambiar cuando así lo pide el tiempo que vivimos.
Todo esto y más es lo que la gente dice que somos.
¿Es un punto de inflexión el bicentenario para la Provincia Vedruna Europa?
Ojalá lo sea. La celebración del tiempo transcurrido, del tiempo pasado, en este caso un bicentenario, ha contado con la implicación de muchas personas en ese empeño de hacer memoria agradecida, porque si hoy estamos donde estamos, es porque hubo antes muchas hermanas y seglares que encontraron el sentido de sus vidas dando, desde Vedruna, las respuestas que los tiempos pasados requerían.
Pero tenemos el riesgo de quedarnos ahí y esto sería perder una oportunidad magnífica para hacer balance, traer al presente lo nuclear, conectar con el tiempo que vivimos, buscar las respuestas nuevas que el momento presente nos está pidiendo, mejor dicho, exigiendo, porque “somos” para el mundo. La celebración del bicentenario, desde unas raíces afianzadas como son las nuestras, nos ha de impulsar a abrir las alas y seguir volando. Leer el presente, ser valientes para introducir los cambios y así proyectarse hacia un futuro
¿Cómo imaginas los próximos 100 años en Europa, teniendo además en cuenta el momento de cambio demográfico que atraviesa en estos momentos la sociedad en general y la Vida Religiosa muy en particular?
Cien años son muchos años para hacer predicciones en un tiempo tan marcado por los cambios como es el nuestro. Pero sí me imagino, con mis esquemas de hoy, una Vida Religiosa reducida en número, con el corazón muy centrado en Dios y con los ojos y los pies en el mundo. Con comunidades plurales, diversas, inter. Ya no habrá diferencias por familias, serán una sola familia. Ubicadas en lugares donde la necesidad pide presencia. Comunidades ágiles, itinerantes, con la mínima estructura necesaria para la misión emprendida. Una Vida Religiosa apasionada por ese Dios que se hace presente en la vida y en la historia y comprometida con aquellos que más sufren por las heridas de su momento.

Un momento del encuentro «¡200 años Memoria agradecida!», celebrado los días 17 y 18 de enero en el Centro Vedruna de Valladolid
El bicentenario ha coincidido en la Provincia Europa con un proceso de reflexión sobre las estructuras y el sentido de la misión. ¿En qué se concreta ese proyecto de red única de misión?
Sí. Llevamos unos años preocupadas y ocupadas por el cambio de estructuras organizativas en función de la misión, pero sin olvidar –y el Capítulo XXVI así nos lo recuerda– que el primer paso a dar es el cambio de estructuras mentales. Y en este aspecto constatamos que, si los cambios estructurales en la organización cuestan, mucho más los cambios de comprensión de la realidad a partir de los esquemas mentales que cada una tenemos.
Los cambios estructurales no se programan desde una mesa de despacho. Los cambios estructurales los pide la propia realidad. Si la realidad cambia y así lo ha hecho, las estructuras han de cambiar para favorecer la fluidez en la misión, con una organización tanto de comunidades como de equipos de misión que lo propicien. Si no lo hacen, hay que buscar otros modos y formas de organizarnos.
Y en esto estamos, dando pasos tanto en organización de la misión con una red única, como en la configuración de comunidades con modalidades diversas o con la nueva configuración de las Casas de Santa Joaquina recién comenzada, entre otros cambios. Todo esto lo vamos haciendo, en algunos momentos y situaciones, con cierta lentitud, porque hay que tener en cuenta que en este momento conviven una configuración de la misión en Redes, Ejes, Comisiones que están dando respuesta a lo que todavía existe, con una previsión de los proyectos de misión que permanecerán en un futuro inmediato. Esto exige tiempo y acompañamiento.
Por otra parte, no tiene sentido hacer cambios estructurales si no son asumidos afectiva y efectivamente por las personas que llevan adelante la misión; esto exige diálogo y reflexión conjunta y, por lo tanto, tiempo para llevarlo adelante.
Y recorrer todo ese camino, ¿cómo se hace posible?
Por parte del Equipo Provincial, con una conciencia “clara” del momento en que vivimos y con la decisión firme de llevar a cabo desde las posibilidades que somos y tenemos, la tarea encomendada.
Desde las comunidades, con su ánimo entregado para seguir adelante con la luz inspiradora de Joaquina.
Desde los equipos y comisiones de hermanas, seglares y laicos implicados en la misión, con su aportación firme y determinada a recoger la antorcha que se nos entrega y correr hacia la meta que se nos apunta como horizonte.
Desde las hermanas de generaciones más jóvenes, que, conscientes de su responsabilidad, se implican tanto con el proyecto de misión de Europa como a nivel internacional. Por todo esto y mucho más, nos brota un agradecimiento profundo. Por tanto, a todas y todos ¡muchas gracias