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Vitoria celebra la “huella imborrable” de Joaquina desde el compromiso Vedruna de seguir siendo “motor de transformación”

Vitoria celebra la “huella imborrable” de Joaquina desde el compromiso Vedruna de seguir siendo “motor de transformación”

La catedral de Santa María acogió el 1 de marzo el acto central de las celebraciones del bicentenario en Vitoria, con una Misa de acción de gracias presidida por el obispo, Juan Carlos Elizalde, y concelebrada por siete sacerdotes vinculados a la congregación. Asistieron cerca de 1.500 personas, entre hermanas Vedruna, miembros de la comunidad educativa de los colegios Sagrado Corazón y Niño Jesús, antiguas alumnas y alumnos y representantes de la Iglesia local. Es la primera de las dos grandes celebraciones previstas en la capital vasca. El 23 de mayo, en torno al día de santa Joaquina, hay convocado un acto institucional en el colegio Niño Jesús.

Monseñor Elizalde felicitó a la Familia Vedruna por estos dos siglos de existencia. «Es un día grande para tantas hermanas, tantos laicos y tantos alumnos y ex alumnos que hoy llenan esta catedral”, dijo. “En santa Joaquina de Vedruna, fundadora de esta congregación, estamos llamados a seguir su testimonio con lealtad a la misión evangelizadora», prosiguió, animando a dar continuidad durante mucho más tiempo a la obra iniciada por la fundadora.

En la monición de entrada, la hermana Inés García, antigua general y superiora de la comunidad de Vitoria, habló de “un día muy especial, donde miramos dos siglos de huella imborrable con un espíritu de gratitud para celebrar el bicentenario de nuestra congregación, 200 años de ser faro, refugio, y motor de transformación en nuestra sociedad y especialmente en Vitoria».

La solemnidad de la celebración quedó resaltada por una imagen de santa Joaquina junto al altar mayor, con 25 rosas, en representación de las 25 mártires Vedruna. A la vez, se vivió un ambiente de cercanía de la Familia Vedruna de Vitoria en torno a su obispo, como quedó especialmente patente al final de la Eucaristía, cuando el Coro San Prudencio entonó el himno Vedruna ‘Santa Joaquina, hace falta gente como tú’, y las personas que llenaban la catedral se sumaron al canto.

20.000 antiguos alumnos y alumnas Vedruna

El interés suscitado por la celebración del bicentenario en Vitoria se explica por la fuerte implantación de Vedruna en esta ciudad. Las primeras hermanas llegaron en 1864 y fundaron el colegio Niño Jesús, ha explicado en Radio Gorbea el actual director del centro, Dario Nasilli. El segundo colegio, el Sagrado Corazón, abrió sus puertas en 1894. Y junto a esta presencia educativa, las hermanas llevaron a cabo una intensa actividad en el ámbito sanitario y social, “adaptándose siempre a las necesidades de la sociedad”, ya fuera en proyectos relacionados con la promoción de la mujer, la recuperación de personas con problemas de consumos o la acogida a personas migrantes.

Solo en el ámbito educativo, calcula Darío Nasilli, han pasado por las aulas Vedruna unas 20.000 personas en Vitoria.

Una de las constantes en todo momento ha sido “la apuesta por la educación en valores”.  Algo que, subraya, seguirá definiendo la oferta educativa Vedruna, sin perjuicio de la necesidad de adaptación continua para responder en cada momento a las necesidades de la sociedad.

De cara a los próximos años y décadas, considera, es necesario prestar mayor atención a las necesidades de acompañamiento y salud mental, a la vez que se inculca en el alumnado un compromiso social. El resto es formar a “personas felices y que contribuyan a construir una sociedad más justa, un futuro con esperanza y positividad”, resumió.

Dario Nasilli, en una imagen de archivo

 

Continuidad en la transmisión del carisma

Hoy la cara más visible del carisma Vedruna en Vitoria son probablemente sus profesores y los directores de sus colegios. No hay ruptura, sino continuidad, como resultado de un trabajo llevado a cabo a conciencia durante décadas, explicó en la emisora local de Cope María Inés García. “Hemos hecho un trabajo durante 30 o 40 años preparando a profesores como educadores con el espíritu que tiene nuestra institución, un espíritu de una educación donde lo importante es el amor y generar espacios donde la relación de los niños y los educadores sea una relación positiva, una relación que les ayuda a crecer, que no es solamente enseñar las asignaturas”, sino que se trata de vivir la docencia como “una misión” con “sentido cristiano” y compromiso con la sociedad.

Junto al trabajo en las escuelas –añadió–, para la transmisión del carisma han tenido iniciativas de voluntariado y tiempo libre, como Montañeros Vedruna, que proporcionan esa educación en valores y un sólido compromiso con las necesidades en Vitoria y en su entorno, además de una firme identificación con santa Joaquina.

En lugares donde la congregación hoy ya no está presente se mantienen, sin embargo, intactos esos vínculos. María Inés García citó como ejemplo Alfaro, donde hoy ya no hay hermanas presentes, pero que, sin embargo, cuenta con un nutrido de antiguas alumnas, que no han querido dejar de celebrar el bicentenario. La antigua general se desplazó hace unos días a este municipio riojano para celebrar esta fiesta con ellas.

 

Fotografías: Diócesis de Vitoria

Fecha

marzo 11, 2026

Categoría

Bicentenario, Proyecto Escuelas Vedruna