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De Puerto Real, a Vic: inundadas de Joaquina

De Puerto Real, a Vic: inundadas de Joaquina

En el puente del Pilar, un grupo de 19 personas, trabajadoras, voluntarias de la Residencia Vedruna de Puerto Real y amigos Vedruna, junto a algunas hermanas de la comunidad de Puerto real, salimos de viaje hacia Vic. Era una propuesta que se había venido fraguando con muchísima ilusión con motivo de la celebración de los 200 años de la fundación.

La idea de poder recorrer los mismos lugares que había recorrido Joaquina y vivenciar lo que fue su paso por ellos era algo que nos iba calando profundamente. Y por fin se iba a hacer realidad

Llegamos a Barcelona, nos dirigimos a una comunidad Vedruna, donde nos acogieron con mucho cariño las hermanas Carme Molist y Dolors Bosch y las dos personas que viven con ellas, Drame y Sadia. Compartiendo vida y mesa compartida, como en cada casa Vedruna es característico, con gran alegría.

Tuvimos la oportunidad de visitar la Sagrada Familia, donde nos sobrecogió, la luz de su interior y nos hizo sentir que Dios estaba con nosotras. Prosiguieron nuestras andaduras, visitando la iglesia de Santa María del Pi. Fue el primer recorrido que hicimos con Joaquina, recordando las experiencias y encuentros con Dios que ella había tenido allí, su bautizo, comunión, casamiento, los bautizos de sus hijos …. Testigo de ello quedaba la pila bautismal y una imagen suya.

Nuestros corazones cada vez latían más fuertes, íbamos a andar por los lugares donde Joaquina había pasado, íbamos a revivir lo que desde Puerto Real tantas veces habíamos aprendido y compartido, ya caminando para Vic. Allí nos recibieron las hermanas en la Casa Madre y Julio, el sacerdote que ya había llegado desde Puerto Real.

El sábado, nos dirigimos hacia la Casa del Obispado, haciendo el mismo recorrido que tantas veces hizo Joaquina para ver al obispo y mantener sus encuentros.

Visitamos la casa y estuvimos en la capilla privada del obispo, donde Joaquina hizo sus votos. Y aprovechando que estábamos allí, Merche y Geraldyn renovaron los suyos, recordando ese momento tan importante para ella y ahora las hermanas.

Por la tarde del sábado, nos dirigimos al Manso. Nos acompañó en la visita Ramón Rial, historiador y miembro de la Comisión del Bicentenario, que nos explicó muy bien cada elemento de la casa, al que le agradecemos su explicación.

La casa ha sido reformada, conservando algunos elementos originales en los que intentábamos revivir las experiencias que Joaquina pudo vivir allí. Al final de la tarde celebramos la eucaristía en el salón en que se encuentran los restos de Joaquina. Fue muy emotiva, hubo mucha participación. Se notaba que todo el grupo vibraba y estaba viviendo una experiencia especial. Joaquina estaba allí presente animándonos y acompañándonos. Creo que fue el día con más vivencias recibidas.

De vuelta, al llegar a la Casa Madre, la hermana M. Teresa Llach nos enseñó la iglesia y nos fue explicando la historia de su construcción, su valor arquitectónico, etc. Mientras escuchábamos, íbamos sintiendo también la riqueza espiritual de aquella construcción: ¿Cuántas vivencias espirituales habría acogido? ¿Cuántos proyectos se habrían diseñado dentro de sus paredes?

La mañana del domingo fuimos a Manresa, ciudad ligada a la espiritualidad ignaciana. Visitamos el Santuario de la cueva de san Ignacio. La iglesia es una maravilla. En sus paredes se representan imágenes bíblicas que corresponden a las cuatro semanas de los ejercicios espirituales Ignacianos elaboradas por teselas de mármol y minerales preciosos traídos de todos los países del mundo.

Por la tarde, ya en Vic, visitamos la capilla de la Divina Pastora, recordamos a Joaquina y las vivencias que pudo tener allí. Cantamos la Salve Rociera, que dice: Salve Madre, nuestra divina pastora. Hicimos una oración de acción de gracias por todo lo vivido y experimentado en estos días. Este mismo día pudimos acercarnos a la comunidad de hermanas de la casa, para saludar y compartir con ellas un rato, donde hubo encuentro lleno de gozo y alegría, con bailes y canciones. Fue un encuentro de familia Vedruna.

Con algo de pena y nostalgia, regresamos a Puerto Real, inundadas de Joaquina y con agradecimiento profundo de lo vivido. El grupo estuvo muy cohesionado y sentimos que   han crecido los lazos de familia Vedruna.

Agradecemos a la comunidad de Puerto Real el envío que nos hizo, antes de partir para Vic. ¡Ahora nos sentimos más familia Vedruna!

Merche Calvo

Fecha

noviembre 6, 2026

Categoría

Local