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Alcalde de Miajadas: «El pueblo tiene que estar eternamente agradecido a las hermanas Vedruna»

Alcalde de Miajadas: «El pueblo tiene que estar eternamente agradecido a las hermanas Vedruna»

Miajadas ha rendido homenaje a los 40 años de entrega de una treintena de hermanas Vedruna que dejaron una profunda huella entre 1985 y 2025 en este municipio cacereño. Una placa recuerda sus nombres. Entre ellos, se incluye el de Agustín Cornejo, el sacerdote que las llamó para hacerse cargo en 1985 de una residencia de mayores.

 

Un monumento  y un rosal junto a la recién renombrada Rotonda Carmelitas de Miajadas quedan para la posteridad como símbolo de agradecimiento a 40 años de entrega. Se encuentran en la avenida García Siñériz de Miajadas, junto a la residencia de mayores San Martín de Porres. A su lado, una placa recuerda a las 28 hermanas que “han tenido una presencia amable y servicial para el pueblo, y han acogido y cuidado a los mayores en Miajadas, siendo el alma de esta casa”, según se lee en la inscripción.

Las primeras de la lista son Isabel Fernández, Pilar Cuevas y Natividad Ruiz, que llegaron al pueblo en 1985. Cuarenta años después, Catalina Calvo, Lola Costas y la propia Isabel Fernández cerraron el ciclo, al despedirse de Miajadas en 2025.

En la lista aparece también un nombre masculino: Agustín Cornejo. Llegó a ser oficialmente un hermano Vedruna, distinción extraordinaria que se concede a personas con una vinculación muy especial. Como párroco, Agustín Cornejo convenció para instalarse en el pueblo y hacerse cargo, entonces, de una nueva residencia. “Todo comenzó con un diálogo sencillo pero lleno de compromiso”, explicó en el acto homenaje a la congregación Vedruna Inma Gala, quien, junto a Carmen Montes, acudió en representación del Equipo Provincial de Vedruna Europa. “Agustín Cornejo compartió con la hermana María Ángeles Alonso su preocupación de buscar una congregación religiosa femenina viendo la necesidad que había de atender a las personas mayores del entorno. Aquella inquietud llegó a la hermana provincial y, poco a poco, el proyecto se fue haciendo realidad”, prosiguió.

Miajadas se convirtió en la casa de todas estas hermanas Vedruna, que además de trabajar en la residencia, se implicaron a fondo en todo tipo de actividades, impulsando por ejemplo el voluntariado de jóvenes y adolescentes, la asociación local del Movimiento Rural Cristiano o la puesta en marcha del grupo Responsables de Barrio para visitar a personas enfermas y mayores en sus casas.

Quedan para el recuerdo miles de anécdotas de estos años, especialmente acerca de Isabel Fernández, la hermana que más tiempo estuvo en el pueblo, y a quien muchos agradecen cómo, cada vez que alguien enfermaba en el pueblo, se marchaba a verlo en cuanto encontraba un hueco libre.

“El pueblo de Miajadas tiene estar eternamente agradecido a estas hermanas”, decía, en la recién renombrada Rotonda de las Carmelitas, el alcalde del municipio, Antonio Díaz Alías. Eran tiempos, subrayó, en los que “la asistencia a los mayores no estaba implantada en casi ningún sitio” en Extremadura. Pero además la implicación de las hermanas resultó excepcional a lo largo de estas cuatro décadas. El actual párroco, Pedro Sánchez, resaltaba en Radio Televisión Miajadas que “ha sido una entrega total y absoluta”. A modo de ejemplo, se refirió a las semanas más duras de la epidemia del COVID. “A nosotros, como asociación, nos preocupaban mucho las tres hermanas que estaban en este momento y que, pues, tenían ya una edad, y eso representaba un peligro para ellas, un peligro vital… Les dijimos que nos gustaría que se cerraran en sus casas. Sin embargo, ellas, cuando todos los demás estábamos en pánico, dijeron que sabían dónde tenían que estar, y se encerraron allí, con los mayores”.

El sacerdote protagonizó uno de los momentos más emotivos del homenaje a las hermanas Vedruna al dar lectura a un texto en el que, a modo de Carta desde la Eternidad, puso palabras a lo que les hubiera dicho hoy Agustín Cornejo (ver más abajo).

Otro momento central del acto fue la plantación de un rosal por parte de varias hermanas. Momentos antes, Vidal Mateos Masa, antiguo profesor de Física y Defensor Universitario de la Universidad de Extremadura, además de voluntario colaborador en la residencia, pronunció unas palabras de agradecimiento. “El aroma de las rosas de este rosal que hoy se planta” recordará en el futuro “el aroma del servicio de estas mujeres y el cuidado a los mayores”, dijo. Por ello, “cuando, en adelante pasemos por esta avenida y su boulevard, ojalá que reparemos en este testimonio de vida y gratitud”. “Muchas gracias de todo corazón, hermanas. Miajadas siempre será vuestro jardín”.

 

Una Carta desde la Eternidad: A mis Hermanas Vedrunas

Miajadas, 28 de marzo de 2026

Agustín Cornejo, en una celebración de la Eucaristía en la residencia de mayores, en mayo de 2020

 

Queridas Hermanas y comunidad de la Residencia San Martín de Porres:

Os escribo con la ligereza de quien ya no siente el peso de los años, pero con el mismo corazón vibrante que un día, hace más de cuatro décadas, se empeñó en convenceros de que vuestro lugar estaba aquí, entre nosotros. Mi alma se une hoy, con una alegría que desborda el cielo, al homenaje que este pueblo de Miajadas —mi pueblo, vuestro pueblo— os rinde con tanta justicia.

Al mirar atrás, no puedo evitar sonreír al recordar aquellos comienzos inciertos. Sé que os puse en un aprieto. Recuerdo vuestros rostros de preocupación ante la falta de medios, cuando el desánimo os hizo pensar que la misión era imposible y me anunciasteis vuestra partida. Aquel día, mis nervios no eran por miedo al fracaso, sino por la certeza de que Miajadas os necesitaba.

Os pedí que rezáramos. Os dije, casi con un susurro urgente, que debíamos morir para renacer. Y lo hicisteis. Moristeis a vuestras comodidades para renacer en cada anciano que habéis acariciado, en cada enfermo y en cada necesitado que ha encontrado en vosotras el rostro de Cristo.

Esa entrega vuestra ha sido el reflejo vivo de la humildad de San Martín de Porres, vuestro querido «Fray Escoba». Como él, habéis sabido ver la grandeza en lo pequeño, cuidando de nuestros mayores con esa paciencia y caridad que solo nace de una devoción profunda. Él os enseñó que no hay tarea insignificante si se hace con amor, y vosotras habéis hecho de su nombre el refugio de tantos hijos de Miajadas.

Echo de menos nuestros jueves. Aquellas citas semanales donde nos reuníamos para orar y hacer comunidad eran el alimento de mi sacerdocio. En ese espacio de silencio y palabra compartida, reafirmábamos nuestra entrega; allí no había jerarquías, solo hermanos buscando la voluntad de Dios. Gracias por permitirme ser, más allá de vuestro capellán, un «Carmelita Vedruna» más. Como bien dice la Escritura:

«Tenían un solo corazón y una sola alma; nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía, sino que todo lo tenían en común.» (Hechos 4, 32)

Hoy se inaugura un monumento en vuestro honor, y me cuentan que a su lado se siembra un rosal. Ved en él un símbolo vivo: aunque vuestra presencia física se ausente de esta población, vuestra fuerza espiritual seguirá creciendo y floreciendo. Ese rosal es la prueba de que el amor que habéis derramado durante 40 años tiene raíces profundas que nada puede arrancar.

No estéis tristes por la despedida. Yo os espero aquí, en la Casa del Padre, donde no hay cansancio ni vejez, solo el abrazo infinito de Dios. Seguid siendo luz, y sabed que cada jueves, aunque sea en el altar del cielo, vuestro hermano seguirá orando con vosotras.

Con todo mi afecto y hermandad, siempre vuestro,
Agustín

Un rosal de vida para nuestras hermanas

En un día como hoy, el corazón se nos llena de tantas cosas que las palabras se quedan cortas. Los sentimientos brotan con tanta fuerza que necesitaríamos horas para desgranarlos uno a uno. Por eso, hoy vamos a hablar con gestos, con lo simbólico, que es capaz de concentrar en un detalle todo el amor del mundo.

Hoy, nuestras queridas hermanas carmelitas plantan un rosal en esta avenida, junto a esta placa. Y no es solo una planta: es un símbolo vivo. Es memoria, es cariño, es agradecimiento por tantos años de entrega callada, de servicio humilde, de manos que han cuidado y de corazones que han acompañado.

Como decía El Principito, «lo esencial es invisible a los ojos». Y cuánta razón tenía. Para ver el verdadero legado de las hermanas, hay que mirar con los ojos del alma. Al ver este rosal, os invito a que reconozcamos y celebremos juntos cuatro grandes verdades:

1.⁠ ⁠Este rosal habla, primero, de raíces. De esas que se hunden en la tierra buena de un pueblo. Porque las hermanas no han estado aparte: han vivido entre nosotros, como una familia más, compartiendo la vida sencilla de nuestras calles.

2.⁠ ⁠Habla también de cuidado: Las hermanas han sido el consuelo y la fuerza de nuestros mayores cuando la vida empezaba a pesar. Para tantas familias de Miajadas, saber que ellas estaban en la Residencia San Martín de Porres era una caricia al alma; era la paz de saber que nuestros abuelos estaban en las mejores manos.

3.⁠ ⁠El milagro de los esquejes: Un rosal se reproduce por esquejes, y nuestras hermanas son eso: brotes llenos de vida de su fundadora, Santa Joaquina de Vedruna. Ahora que celebramos su bicentenario, le pedimos a Dios que ese espíritu de cuidado y servicio no se apague. Confío plenamente en que su testimonio no se despide hoy , sino que queda vivo y seguirá interpelando a nuestro pueblo. El mayor regalo para las hermanas al dejar su tarea en Miajadas será, sin duda, la certeza de que su entrega ha sido una siembra fecunda en la vida de muchos miajadeños y miajadeñas.

4.⁠ ⁠Y, como la vida misma, el rosal tiene espinas… y tiene flores. Todos sabemos de las dificultades, de los momentos duros. Pero también sabemos del perfume de lo bueno, de lo dado gratis, de lo que se hace con amor. El aroma de las rosas de este rosal que hoy se planta nos evocará en el futuro el aroma del servicio de estas mujeres y el cuidado a los mayores.

Cuando, en adelante pasemos o paseemos por esta avenida y su boulevard, ojalá que reparemos en este testimonio de vida y gratitud. En esta avenida hay plantados muchos árboles, arbustos y plantas de especies diferentes y tamaños muy distintos. Como metáfora de la historia a lo largo de los siglos de este pueblo, cada uno puede representar una persona, grupo, asociación o entidad que ha ido aportando su contribución para poder entender lo que hoy es la realidad de Miajadas. Hoy incorporamos un rosal con nombre propio a esta avenida, al lado de las instalaciones de la residencia donde han dado lo mejor de sí mismas, significando la aportación singular que las carmelitas han supuesto en este pueblo.

Muchas gracias de todo corazón, hermanas. Miajadas siempre será vuestro jardín.

 

Vídeo completo del acto-homenaje:

Fecha

marzo 31, 2026

Categoría

Local