En esta Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, la Red SEL Vedruna se une con decisión y esperanza a la llamada de la Iglesia universal para situar en el centro a la infancia en movimiento. Lo hacemos desde nuestra experiencia concreta, desde los rostros y las historias que acompañamos cada día en nuestros centros, comunidades, hogares y proyectos en los que trabajamos y desde la convicción profunda de que cada niño y cada niña posee una dignidad que no conoce fronteras.
La realidad de la infancia migrante nos interpela con fuerza: muchos niños y adolescentes viven desplazamientos repetidos, rupturas familiares, incertidumbre legal, barreras para acceder a la educación, a la salud y a la protección, y situaciones que ponen en riesgo su bienestar emocional y su desarrollo integral. En sus vidas se cruzan la violencia, la pobreza, el cambio climático, la falta de oportunidades y la ausencia de vías seguras. Pero también encontramos en ellos una capacidad inmensa de resiliencia, de esperanza y de reconstrucción.
Como Red SEL Vedruna, creemos que la acogida debe ser una práctica estable, cotidiana y comunitaria. Acompañar a la infancia en movimiento significa escuchar sus historias, reconocer sus heridas, proteger sus derechos, fortalecer sus vínculos familiares y comunitarios, y abrir caminos reales de futuro. Significa también defender la unidad familiar, garantizar el acceso a la identidad jurídica, promover la integración como convivencia fecunda y luchar contra toda narrativa que criminalice o invisibilice a los niños y adolescentes migrantes.
Nos unimos a la declaración internacional que afirma que «cada niño y cada niña reclama de nosotros una respuesta concreta de humanidad, fe y solidaridad». Esta afirmación expresa lo que vivimos cada día: que la hospitalidad transforma, que la protección dignifica y que la esperanza se hace posible cuando una comunidad se convierte en hogar.
En esta Jornada, renovamos nuestro compromiso: seguir acompañando con ternura y justicia, seguir abriendo puertas, seguir defendiendo derechos, seguir creando espacios seguros donde cada niño pueda crecer protegido, desplegar todo su potencial y mirar al futuro con confianza. Porque incluso uno solo de estos pequeños merece toda nuestra atención, todo nuestro cuidado y toda nuestra humanidad.
Red SEL Vedruna