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Matriarcas que siguen transmitiendo “el fuego de Joaquina”

Matriarcas que siguen transmitiendo “el fuego de Joaquina”


En el día del cumpleaños de Joaquina, la Provincia Vedruna Europa ha rendido homenaje a varias hermanas que han dedicado buena parte de su vida a indagar en la vida y carisma de la fundadora, en un panel de experiencias organizado por la Comisión del Bicentenario, que, en palabras de Eva López, al dar la bienvenida a los asistentes, buscaba “hacer memoria agradecida del nacimiento de Joaquina, no una memoria que mira el pasado con nostalgia, sino capaz de reconocer la vida como don recibido”.

La historia de la Familia Vedruna tuvo su origen en la Cataluña del siglo XIX, en unas circunstancias histórica muy concretas, pese a lo cual el mensaje de santa Joaquina sigue siendo hoy plenamente actual y relevante en las vidas de miles de personas. Mª Gracia  Gil, provincial de Europa, resumió en pocas palabras la explicación: «Para que una historia perviva en distintos espacios y tiempos precisa de narradoras, de narradores de la vida y tejedoras y tejedores de la historia, que logran con su relato favorecer una identidad personal y colectiva», aseguró. «Este tiempo y este espacio [nuestro] ha tenido y tiene la suerte de contar con vosotras, tejedoras, narradoras y constructoras del relato”, que “junto con la narración y el tejido de otras tejedoras y tejedores de hoy y mañana permitirán la continuidad en no sabemos qué espacios y qué tiempos».

Moderó el acto Sisita Fiol, antigua general Vedruna, quien se refirió a estas historiadoras Vedruna como «matriarcas» y «tejedoras que han trabajado con un hilo muy particular, que es el fuego de Joaquina. Ese fuego que no se apagó con su tiempo y que ellas han sabido traducir en lenguajes distintos».

La primera de esas «matriarcas», Ana María Alonso, autora de la Historia Documental, intervino por medio de un vídeo en el que animó a seguir mirando a Joaquina como modelo de seguimiento del Evangelio. «Es muy fácil, porque es el seguimiento puro y limpio de Jesús», dijo.

Intervención de Ana María Alonso

 

María Teresa Llach, autora de varias publicaciones sobre Joaquina, presentó el contexto histórico de la fundadora, marcada por el crecimiento económico de Barcelona, pero también por el aumento de personas en la pobreza. Desde niña, sintiendo ya clara su vocación religiosa, Joaquina se sintió profundamente conmovida por esta realidad y empezó a pensar en cómo darle respuestas.

Vinculado a ese contexto vital de Joaquina, en este caso el espiritual, M. Antònia Gillibets centró su intervención en la basílica de Santa María del Pi, donde fue bautizada el mismo día de su nacimiento, el 16 de abril de 1783; donde unos años más tarde se confirmaría, y el lugar también en el que se casaría con Teodoro de Mas. Fue en esta basílica donde Teodoro y Joaquina asistirían el 27 de marzo de 1815 los funerales de su pequeña Joaquina. «La basílica del Pi –dijo M. Antònia Gillibets– no es solo un lugar histórico, sino el lugar donde Dios empezó su obra en ella, un lugar donde se forjó su confianza en medio del dolor. Podríamos decir que el Pi es como la cuna espiritual de Joaquina de Vedruna».

Yolanda Moreno ahondó en esa espiritualidad, que caracterizó como un «ir acompasando la vida al ritmo de las manifestaciones de Dios a través de los acontecimientos». De ahí «esta forma tan suya de pronunciar su nombre». O «la permanente alegría aun en los sinsabores, perplejidades, agobios, en que está envuelta la vida, su vida». La alegría, resaltó, es «la principal virtud de Joaquina», y «envuelve y llena de sentido la vida con todo cuanto traiga».

La última de las «matriarcas» en tomar la palabra fue Mabel Burgell, quien, más allá de sus publicaciones, se ha destacado por la formación en carisma al profesorado Vedruna. Desde su experiencia, «el conocimiento documentado, motivado en profundidad de la personalidad y de la personalidad educativa de Joaquina de Vedruna moviliza y entusiasma». Ese el del cambio que ha podido ser testigo en muchas profesoras y profesores, que «cambian su modo de entender su profesión docente», de modo que «la profesión docente pasa de ser un simple trabajo profesional, por importante que sea y por seriamente que se viva, a convertirse en un proyecto vital».

La explicación, a su juicio, está en un verbo muy familiar a Joaquina: «encender». Porque «si el educador quiere encender algo nuevo en sus alumnos, solo lo puede encender si en sí mismo tiene él en fuego. Por tanto, es fundamental la interiorización del carisma de Joaquina en un educador y en una educadora, para transmitir lo que ella transmitía. Testimonios de la época de Joaquina dicen que era una mujer irresistible. Y yo muchas veces he preguntado eso a los educadores, ‘¿Tú crees que eres un educador irresistible?’ De esto se trata», asegura: de vivir el carisma de modo que nos haga ser testigos tan «irresistibles» como la propia Joaquina.

«Gracias, muchas gracias», concluía, para cerrar el acto, M. Gracia Gil. «Ana María, María Teresa, Mabel, María Antònia, Yolanda y Sisita: este tiempo y este espacio ha tenido y tiene la suerte de contar con vosotras, tejedoras, narradoras y constructoras del relato, que habéis conseguido hoy, una vez más, no solamente enseñarnos quiénes somos, sino sentirnos orgullosas de ser quienes somos».

Fecha

abril 21, 2026

Categoría

Bicentenario, Raíces y carisma