Hoy nos reunimos para despedir a una hermana que ha dejado una huella muy profunda entre nosotros, Aurora Rocaspana Bastida. Una persona buena, discreta, tierna i siempre dispuesta a ayudar.
Muchos la recordaremos en las pequeñas cosas del día a día, aquellas cosas que nos dicen tanto de una persona. Cuando su caminar ya era muy lento, aún sabía encontrar la forma de echar una mano en la escuela. En la cocina, ayudaba a mondar las manzanas, o guardar los cubiertos, con la paciencia y la serenidad características de ella.
Y también la recordaremos en el patio de la escuela. Donde, en medio del ritmo trepidante y sonoro de niños y niñas jugando, siempre ocurría algo muy bonito. En el preciso instante en que ella salía de la puerta del comedor, algunos pequeños arrancaban a correr hasta ella. Uno por cada lado la tomaba de la mano y la acompañaban, adaptándose a los ritmos de sus pasos lentos, donde quedaba protegía de los posibles balonazos. I así día tras día.
Éste gesto sencillo de los niños nos habla mucho de lo que ella transmitía: ternura, proximidad, amor. Sin grandes palabras, con su forma de ser, enseñó a los pequeños el valor de cuidar, esperar i acompañar.
Hoy la recordamos con agradecimiento. Por su bondad, por su fiel presencia, porque la escuela y los profesores siempre tuvimos su apoyo.
Que su recuerdo siga vivo entre nosotros, en estos pequeños gestos de bondad que tan bien expresaban quien era ella.
Gracias por todo lo que nos dio. Siempre la recordaremos con afecto
Gemma Majoral
Col·legi Vedruna Mollerussa