Domingo de Pentecostés, 24 de mayo. La comunidad parroquial de la ciudad de les Borges Blanques en la provincia de Lleida quiso unirse al bicentenario de la congregación con una fiesta especial.
¿Y qué fiesta vamos a celebrar? Pues nada menos que la celebración de los 180 años de la llegada de las hermanas a la ciudad. Es importante resaltar que hace 32 años que la comunidad Vedruna de esta ciudad cerró sus puertas y ya no hay presencia de hermanas.
La comunidad de les Borges Blanques fue fundada por santa Joaquima en 1846. Además, como la ciudad está relativamente cerca de Vallbona de les Monges, donde Joaquima tenia a sus dos hijas, Teodora y Mª Came, siempre que iba a visitarlas hacía parada en les Borges. Y en una de sus visitas a Vallbona, a finales de 1849, sufrió el ataque de apoplejía que la obligó a permanecer dos meses en la comunidad de les Borges recuperándose.
La fiesta comenzó con la celebración de la Eucaristía, preparada con todo detalle. Antes de empezar, una hermana, natural de la ciudad, explicó el motivo de la celebración y las causas favorables para que santa Joaquina fundara en les Borges.
Para las personas que asistieron, la presencia Vedruna ha sido mucho más que una escuela o una comunidad religiosa: ha sido una manera de hacer pueblo, educar, acompañar y hacer visible con sencillez y entrega el rostro cercano del Evangelio y daban gracias por la larga etapa de la comunidad Vedruna, que dejó una huella única en la memoria histórica.
Los preparativos fueron hechos con mucha la ilusión: las ofrendas, los cantos… Todo resultó magnífico.
Asistimos a la celebración un grupo de hermanas: Montse Fenosa como representante de la congregación, y otro grupo de hermanas que habían estado destinadas en la comunidad en diferentes etapas y otras que éramos de la misma ciudad.
Después de la Eucaristía, nos obsequiaron con un aperitivo que contribuyó a que nos relacionáramos con tantas personas con quienes hacía años que no nos veíamos.
Teresa Beà, ccv