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Cómo empezó el Espai Obert

Cómo empezó el Espai Obert

Beatriz, una mujer ecuatoriana, se acercó a la parroquia pidiendo el salón para celebrar los quince años de su hija… Así comenzó hace 20 años la aventura del Espai Obert El Maritim, antes llamado Espai Obert Malvarrosa.

Año 2002, el boom de la inmigración estaba en su apogeo, algo nuevo para España. Desde la parroquia M. Inmaculada de Vera, a la cual pertenecía la comunidad Vedruna de la Malvarrosa, se quiso dar respuesta a la situación nueva que estaba ocurriendo en el barrio.

Pero surgían las preguntas: ¿Cómo acoger a tanta gente diferente que estaba entrando en el barrio?

El párroco Julio Ciges, pidió a la comunidad Vedruna, se encargara de atender, desde la parroquia, a los nuevos vecinos.

Fina Andreu, por estar 20 años en Perú, sería la encargada de entrar en contacto. Hacía poco tiempo que había vuelto del año sabático y de estar unos meses en Ceuta.

¿Cómo empezar?

Beatriz, una mujer ecuatoriana, fue nuestro primer contacto; se acercó a la parroquia pidiendo el salón para celebrar los quince años de su hija. Aquella fiesta fue desbordante, se llenó la parroquia de gente.

Con esta misma familia y con otra mujer ecuatoriana, Rosita (futura líder), organizamos una excursión, fuimos invitando a sus compatriotas… El autobús se llenó.

Y a partir de ahí, la parroquia nos dejó un salón para seguir reuniéndonos. “La tacita de café”, los cumpleaños, comunicación de los sueños, las dificultades y sobre todo qué hacer para darnos a conocer y ser alguien en este país.

Se une un pequeño grupo casi todos colombianos que estaban en la parroquia de la Preciosísima Sangre. Poco a poco van uniéndose otras personas,  bolivianos, una pareja de Uruguay y así van entrando distintos pueblos, todos latinos.

Era una realidad nueva que nos hacía estar con los ojos abiertos …

¿Cuáles eran las expectativas? Para la parroquia, acogerlos e integrarlos en la dinámica parroquial. La acogida se hizo muy bien, pero la integración en la dinámica parroquial era difícil  ( algunos eran evangélicos, otros no creían en nada. y la estructura parroquial no cuadraba. Era necesario hacer un proceso .

¿Era este el lugar?

Nos hablaron de una guardería desocupada en la parroquia de la Buena Guía, que más que parroquia era una ermita. Nos lo cedieron por medio de Carlos, responsable de Cáritas del barrio

¡Ya teníamos locales!

Antes de salir de la parroquia hicimos dos cosas, una ponerle nombre al grupo (Nuevo Amanecer) y otra, ponernos de acuerdo en un pequeño proyecto.

¿Qué íbamos a hacer? Pedimos ayuda a Ximo Garcia Roca, director de CeiMigra, centro de inmigración de los jesuitas, y nos mandó a Edgar, un sociólogo peruano. Después de entrevistarnos con ellos, salimos con muchas ganas y empezamos nuestro recorrido.

Estaba claro que teníamos que ser un lugar de acogida. Lo habíamos experimentado y sabíamos lo que ayuda es primero la persona venga de donde venga. Abierto a todas las culturas, conociendo respetando y valorando lo bueno de cada una. Lugar donde las religiones no se cuestionan, se respetan. Lugar pequeño y familiar, en donde eres importante y tienes un nombre, un reconocimiento que la sociedad no te da muchas veces. un lugar en donde se acogen iniciativas y puedes desplegar tus valores. Lugar gestionado por personas de diferentes culturas o países que sepan integrar.

¡Ya estábamos en nuestro local!

Nos dimos cuenta que oficialmente no éramos nadie. “Grupo nuevo Amanecer”

Experiencia de una realidad intercultural, pero cada uno tenía sus propias expectativas.

¿Qué hacer? Unos pensamos que era bueno pedir ayuda a CeiMigra; otros querían caminar solos. ¡Dudas! El grupo se divide, quedamos los que queríamos unirnos a CeiMigra.

Se fue un buen grupo que no estaba de acuerdo con pedir ayuda, pues sus expectativas eran otras.

¡Primera crisis!

En ese momento empezaba un proyecto nuevo en CeiMigra que cuadraba estupendamente a lo que nosotros queríamos: los Espacios de Encuentro. Ximo Garcia Roca nos acogió formando parte de los cinco espacios que empezaban la andadura.

Por entonces este era nuestro discurso: Este espacio ha sido creado creado pensando en las personas que necesitan del calor humano; por eso consideramos que nuestro Espai es un respiro de aire fresco donde se puede encontrar un ambiente acogedor, sencillo, cálido y familiar que hace fácil las relaciones interculturales.

Nuestro espacio crea una interacción entre culturas, de una forma respetuosa donde se concibe que ningún grupo cultural está por encima del otro, favoreciendo en todo momento la integración y convivencia entre culturas.

Cuando se llega a un país, a una sociedad que no es la nuestra y nos reciben con un trato agradable, con atención humana, que nos dan la oportunidad de hacer un espacio en donde nuestras iniciativas son valoradas y aceptadas sentimos un respiro, un aire fresco que nos motiva a seguir nuestro camino y ver nuestro futuro de una manera diferente

Surgieron talleres, cursos, foros, fiestas… Todo aquello que supusiera una interacción entre nosotros. Nos convertimos en “un lugar mágico”(así se expresaba la gente).

Nombramos a una coordinadora, Rosita, que hacia de enlace con CeiMigra y hacia equipo con Fina (la coordinadora contratada); el coordinador de los Esapcios de Encuentro estaba en CeiMigra.

La comunidad Vedruna hacía todos los años una aportación económica, única entrada para los gastos del Espai.

Los jesuitas hacen una estructuración en CeiMigra y los Espacios de Encuentro quedan fuera. Ximo Garcia Roca nos propone hacer un proyecto único con los espacios de encuentro coordinado por el coordinador general que teníamos en CeiMigra.

Segunda crisis

¿Nos quedamos solos o nos unimos al proyecto de García Roca? Al final se decidió quedarnos solos y darnos un voto de confianza.

Nos constituimos en asociación (estatutos, proyecto, programación..). Todo esto, con un grupo pequeño estable y una mayoría que fluía según los trabajos y las necesidades, se marchaban, volvían.. Pero es Espai, siempre estaba, era un lugar de identidad; tanto es así que muchos buscaban sus viviendas cerca del Espai.

Tercera crisis ( momento actual)

¡Necesitamos  autofinanciarnos! Período de reestructuración. Necesitamos una estabilidad, un salir hacia afuera, un darnos a conocer: no podemos ser una burbuja.

Debemos replantearnos el Espai, formalizar la estructura, presentar proyectos. Aclarar posturas, intereses, expectativas distintas…

Un aprendizaje fuerte para el pequeño grupo que lleva la marcha del Espai en este momento.

Fina Andreu, ccv

 

Fecha

febrero 10, 2021

Categoría

Nacional